España enseña el camino a Europa y el mundo: dijo «sí» al avance y «no» al retroceso

Hasta la fecha, salvo Francia, que lleva años en riesgo de tener una presidencia de la República en manos de la ultraderecha, todos los grandes envites recientes en los países de la Unión habían dado como resultado gobiernos de la derecha y los ultras, o incluso de estos al frente de los ejecutivos.

Parecía una ola imparable, y que la siguiente parada sería España. Con la connivencia de Feijóo, todo parecía preparado para otra gran fiesta ultra en la que el PP pagase las copas. Pero España dijo sí al avance, y no al retroceso.

Nos miraba el mundo, y no fallamos. Con un millón de votos más que en las elecciones de 2019, el PSOE levantó un dique de contención contra las políticas más retrógradas que hoy es la admiración de Europa. Demostramos que se puede. Que el PSOE siempre está en los grandes momentos de España, y siempre está para hacer un país mejor en esas encrucijadas.

PP y VOX van a seguir ladrando, aunque tanto Feijóo como Abascal estén por el momento noqueados como un boxeador al que le ha entrado sin oposición un gancho directo. No van a parar, y lo estamos viendo en todos los ayuntamientos y comunidades autónomas en los que han llegado al gobierno, muchos de ellos desalojando al partido más votado: el PSOE.

Son días de mostrar orgullo de partido. De pertenencia. De agradecer a tantos millones su confianza, y de saber que, compañeros y compañeras, lo hemos vuelto a hacer. Nuestro secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que han insultado si piedad desde el PP, VOX y sus terminales mediáticas, será de nuevo el jefe de un ejecutivo que seguirá gobernando para la gente y no para los millonarios y las multinacionales. Así se escribe la historia, y el pasado domingo el PSOE lo hizo a lo grande.

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