Sesión de control

La primera sesión del control al Gobierno en el Congreso de los Diputados le salió mal al PP. Hay cierta unanimidad entre los comentaristas políticos de la capital del reino en que Núñez Feijóo, esa mañana, se había imaginado otra cosa.

Los duelos cara a cara entre ministros y ministras y la recién estrenada dirección del grupo parlamentario del Partido Popular se decidieron por goleada a favor de la bancada del gobierno.

Las fichas del dominó que José María Aznar le había montado a Feijóo para pastorear a sus diputados caían una tras otra ante la mirada melancólica del que pudo gobernar pero no quiso (dice).

Especial mención merece el duelo entre el ministro Félix Bolaños y Cayetana Álvarez de Toledo. Recién llegada la noble diputada de su viaje a Argentina para posar con la internacional ultra, su vuelta al ruedo parlamentario fue un bálsamo que acabó por la vía rápida con cualquier atisbo de jet lag que trajese del vuelo.

Bolaños no tuvo problema en desarbolar a la que probablemente sea la persona en España que más manifiestos ha firmado y se ha sumado a más plataformas contra cualquier cosa que suene a justicia social en nuestro país.

Ella es más de motosierra, como Milei. Por cierto, el loco Milei, que antes de las elecciones dijo que se cortaría un brazo antes de subir los impuestos y lo primero que ha hecho al llegar al gobierno ha sido subirlos. Esto en España nos suena. Mariano Rajoy dijo lo mismo en campaña y luego, cambió de opinión. Subidón.

A lo que íbamos. Ya tiene que ser trágico que no tengas nada que ver en la formación de tu dirección parlamentaria, que te la monten desde FAES y luego, salga este desastre.

La montaña parió un ratón. Para uno que pones, el amigable Miguel Tellado, tampoco tuvo su día. Encima se le acabó el tiempo y no pudo terminar su intervención. Fallos de novato. Así las cosas, no es de extrañar que Feijóo esté tan enfadado. A ver, que hay que disfrutar un poco de la actividad política. No debe uno pasarse los días con cara de amargura, quejándose por todo, sin una alegría… eso no es saludable. Se puede no estar de acuerdo sin insultar. Se puede discrepar sin elevar a categoría de histórico cualquier tema.

No sufra usted por la prensa de derechas, Sr. Feijóo. Seguro que comprenden que se tome un día sin poner a parir al presidente del Gobierno y no le cae ningún editorial leñero. Pruebe. Le vendrá bien.

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