El quinto mes del año 2o23 ha dejado buenas noticias en la lucha contra la inflación: la gasolina y el diésel son ya más baratos que antes del inicio de la guerra de Ucrania.
El precio del gas también ha caído a mínimos de finales de 2021 y todo ello ayuda a reducir la factura de la electricidad y los alimentos, y aunque aún no se ha llegado al nivel más óptimo, parecen haber llegado a su fase de desaceleración.
Por ello, la inflación se ha ralentizado en España al 3,2% frente al mismo mes del pasado año 2022, nueve décimas menos según el dato adelantado por el Instituto Nacional de Estadísitca (INE).
Esta tendencia señala que el incrementro del precio ya no regresará a las cifras de 2022, aunque la normalidad aún puede llevar un tiempo. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha señalado que el dato de mayo “confirma la eficacia de las medidas del Gobierno” contra el alza de la inflación, y “posicionan a nuestro país como uno de los que tienen la inflación más baja de la Unión Europea”.
El retorno a niveles de julio de 2021, casi dos años atrás, vuelve el terreno propicio para que este mismo verano se rompan barreras impensables hace no tanto, más cerca del umbral del 2% recomendado por el Banco Central Europeo.



