Apenas 50 pueblos de Salamanca ganan población en los últimos diez años

No por repetido deja de tener menos importancia o ser menos grave; el drama de la despoblación sigue muy presente en la provincia de Salamanca, con municipios que, de seguir así, están muy cerca de quedarse completamente deshabitados.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) vuelven a reflejar que la situación de Salamanca en relación a casi todas las provincias de España está en desventaja, y para corroborar esta afirmación hay un dato demoledor: apenas 50 pueblos de los 362 existentes ganaron población en la última década.

Esto significa que incluso las localidades con un mayor nivel poblacional también vieron cómo su padrón municipal adelgazaba en los últimos diez años ‘gracias’ a las inexistentes políticas del gobierno del PP desde hace décadas tanto en la provincia de Salamanca como en el conjunto de Castilla y León.

El abandono político, institucional, social y económico del mundo rural por parte del PP lleva a la población a dejar el lugar elegido pata hacer su vida por la falta de oportunidades, de desarrollo y de opciones de futuro, además de carecer de los servicios necesarios para poder tener una vida acorde con los tiempos actuales.

Incluso la ciudad de Salamanca también ha registrado un notable descenso de su población, después de pasar de los 149.528 habitantes del año 2013 a los 143.954 actuales, lo que supone una pérdida de 5.574 personas, para seguir con esa decadencia que suponen décadas de gobiernos del Partido Popular.

Tan sólo localidades como Doñinos de Salamanca, Juzbado, Mozárbez, San Esteban de la Sierra, Almenara de Tormes, Calvarrasa de Abajo, Carrascal de Barregas, Castellanos de Moriscos, Villamayor o Zarapicos, entre otras hasta casi medio centenar, ganaron población, mientras que más de 300 pueblos de Salamanca perdieron habitantes o mantuvieron el mismo nivel que hace una década.

En resumen, el balance general de Salamanca y su población deja una pérdida de 18.378 habitantes en sólo una década, cifra que representa que cada día la provincia dejó escapar 5 personas para continuar con la sangría y el drama del desierto demográfico.

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